Personaje: Jassie



Relato procedente: "Adicta" (Huellas del Tiempo).

Resumen: La protagonista de este relato trató de salir adelante sin incurrir en errores del pasado, sin consumir la heroína a la que en un principio era adicta pero tan solo pudo aguantar dos años. Todo ésto provenía de un tumulto de emociones pasadas en casa de sus padres adoptivos, los cuales, la maltrataban tanto física como psicológicamente sin importarles cómo se sentía ni lo más mínimo. Buscaba dinero por donde fuera para satisfacer su ansía por volver a otra realidad, esperando una bronca futura que no le importaba en absoluto.

Nombre completo: Jassie Hopes Nomeless.                                Edad: 18 años.

Ciudad natal: Nueva York.                                                               Profesión: Adicta.


Descripción física:

Mi cabello negro estaba combinado con mechas rubias, enmarañado y con falta de un buen lavado, dado que últimamente, era casi imposible allanar cualquier casa para conseguir comer algo y deleitarme de una buena ducha. Mis ojos castaños permanecían caídos, faltos de un buen descanso. Mis labios finos no estaban animados para esbozar ninguna sonrisa y cortados, dado el frío que había a mi alrededor cada día, falta de un techo en el que dormir y permanecer caliente, es algo que tienes que sufrir al vivir a la intemperie cada día. Mi cuerpo esbelto estaba cansado, era como si me pesara y sentía una especie de mareo extraño, algo que tenía que ver con la falta de alimento. Podría decir que mi aspecto daba asco, estaba irreconocible y tampoco era que tuviera esperanza de un cambio pronto.

Descripción de la personalidad:

Creo que nunca tuve la oportunidad de conocerme a mí misma, siempre he vivido enganchada a algo más que a mi propia vida, a la heroína. Digamos que ese fue mi mundo desde hace unos años, todo giraba en torno a ella, al placer que siento cuando corre por mis venas y la nube en la que me absorto. Nada más tuvo sentido, tan solo la necesidad, la fuerza y ansiedad con la que quería buscarla por todas partes, como loca por un chute y vendiendo cosas que apreciaba para ello. Así que, como podrás comprobar, no creo que alguna vez mi personalidad hubiera aflorado, siempre fui "la yonqui" y jamás me importó darlo a conocer, vivía prácticamente en la calle, así que, no tenía nada que ocultar ni de qué avergonzarme.

Una niñez cambiante:

Me refiero a los diferentes lugares donde me enviaban las personas encargadas de adopciones en el orfanato. Había familias que no me gustaban, no estaba cómoda con ellos e informaba a los profesores que se hacían cargo de las quejas de niños de acogida, era muy importante para ellos que todo ésto se informara para que los niños y jóvenes que necesitaban a padres de acogida tuvieran también la oportunidad de ser una verdadera familia para ellos. Finalmente, me enviaron con mis padres adoptivos actuales, con personas que, a pesar de mis quejas tuve que quedarme con ellos, consiguieron engañar a todos los encargados de las adopciones y se quedaron conmigo a la fuerza.

No tuve juguetes, no sabía lo que era salir a la calle a jugar con otros niños o subirme a los columpios, jamás tuve la oportunidad de ser una niña normal y corriente, a decir verdad, echaba de menos el orfanato por mucho que algunos profesores no me cayeran bien, cualquier lugar era mejor que al que me habían enviado. Me pasaba los días limpiando, cocinando con mi madre adoptiva e intentando ser una ama de casa obediente y sin protestar, dado que, una vez recibí una bofetada por contestar mal a mi padre adoptivo, supe que no debía volverlo a hacer.

Adolescencia problemática:

Todos habremos tenido una adolescencia más o menos problemática debido a los berrinches, quieres hacer lo que quieres y te enfadas cuando no lo tienes, lo que llaman "la edad del pavo". No pasé por ella, simplemente intenté expresar aquellas cosas que no me parecían adecuadas en una convivencia en familia, a parte de que aquello no se parecía a nada de eso. Lo único que recibí fueron vejaciones, palizas y más de un intento de muerte, así que, supe que jamás tenía que volver a abrir la boca a aquellos dos extraños que formaban parte de mi vida, tenía que pensar en buscar una salida.

Descubrí lo que me aliviaba, una amiga común empezó a consumirlo y decía que era muy relajante y que se me olvidarían los problemas en un santiamén. En aquellos momentos, quería olvidarme de todo, los nervios que corrían por mi interior, la furia y la angustia que permanecía constantemente, tan solo quería que todo desapareciera y así ocurrió. Fue mi primer chute, tuve una sensación intensa y un gozo que no sabría explicar con palabras, mi cuerpo se relajó y se quedó preso de ese placer que corría por todo lo que sentía, veía y respiraba, era algo que me empezó a hacer olvidar la mierda de vida que tenía, me ayudaba a ignorar los problemas familiares, incluso, a ignorarles a ellos por completo.

Adicción:

Conforme fueron pasando los días, las semanas y los meses, la intensidad con la que necesitaba meter una jeringuilla en mi carne para sentirme en una nube personalizada para mí, empezó a hacerse cada vez más presente. Me di cuenta de que carecía de dinero y si no me metía un chute, me notaba inquieta, desesperada, tensa e irritable, los temblores en mi cuerpo empezaban a ser incontrolables y molestos, así que, me vi en la necesidad de empezar a vender figuras coleccionables de videojuegos que mantenía en mi cuarto como verdaderos trofeos. Pude recibir más dinero del que esperaba por la antigüedad de éstas, pero todo ello desapareció en tan solo unas semanas; no reconocía que estaba enganchada, a nadie le interesaba mi estado actual, así que, jamás pensé que debía dejarlo, era algo que me relajaba y hacía que desapareciera todo lo que estaba en mi alrededor, empecé a estar ausente de todo ello y pude seguir hacia delante.

El camello que nos proporcionaba la droga, dejó de venderla, así que, ambas tuvimos que buscarnos la vida para conseguir más. Algunos amigos que ella conocía nos dirigieron a una casa casi a las afueras de la ciudad, era bastante antigua y estaba llena de personas que utilizaban aquel lugar para sus vicios personales, increíblemente sucio y lleno de gente que necesitaba lo mismo que yo. Les miraba a los ojos y podía ver esa excitación dentro de mí al consumir, hacía que ese deseo aumentara a niveles extremos, así que, acepté el hecho de drogarnos allí y permanecer el tiempo que hiciera falta hasta que los efectos disminuyeran y pudiéramos levantarnos del suelo. He podido estar en situaciones en las que he vendido mi cuerpo para poder proporcionarme aquello que verdaderamente deseaba, aquello que ya formaba parte de mí y que mi cuerpo pedía de forma desesperada.

Abandono:

Después de una fuerte discusión con mis padres adoptivos, debido a haber robado dinero de sus vacaciones para poder proporcionarme la heroína, me echaron de casa de una patada sin ropa, comida o mantas para poder pasar la noche en algún lugar y, lo que más me jodía era que no tenía dinero para conseguir aquello que necesitaba más que el agua. No pensaron dos veces en el daño que podrían estar haciéndome, no podía acudir a nadie y tampoco volver al orfanato donde sabía que podría cambiar de vida porque a los dieciocho años ya te dejaban vivir libremente y sin estar a expensas de nadie.

Pude montar unas cuantas cajas de cartón en una esquina cerca de un banco, algo recogido y cerca de la casa donde íbamos a consumir más a menudo. Vender mi cuerpo para conseguir dinero y poder sentirme en una nube, tampoco es tan malo, es la mejor pasta invertida en toda mi vida y estaré agradecida por ello, es la única que ha podido hacerme sentir plena, en total calma y me ha hecho olvidar mi estúpida vida. Moriré de un momento a otro por algún tipo de sobredosis, pero no me importa, la forma en la que vivo me hace pensar que estaría mejor muerta, antes que seguir tiritando en los cajones e intentando dormir a pesar del frío tan penetrante y que conseguía congelar todos los huesos de mi cuerpo.

Un futuro sin esperanza:

Sé que no tengo nada más que hacer en mi vida, que mi desesperación por la heroína me ha hecho estar justo en esta situación pero nada de ésto va a cambiar ni espero que algo tan milagroso suceda. Ni yo voy a dejar de consumir ni mi alrededor va a conseguir entender mi punto de vista, ni siquiera empatizar en algunos puntos de la vida que he venido llevando. Todo mi alrededor ha hecho que termine aquí, tirada en un lugar sucio, destartalado y dejando que mi cuerpo sea follado por cualquiera mientras estoy en una increíble nube en la que no sabría decirte exactamente donde estoy, incluso el sexo con esos tíos que ni recuerdo, consigo que sea hasta excitante.

Las esperanzas terminaron en el momento en que nunca vi a mis padres biológicos entrar por la puerta del orfanato para recuperar a su hija, cuando mis padres adoptivos empezaron a apalizarme y cuando no hubo vuelta atrás al pensar que la heroína era la solución a todos mis problemas. Mi futuro tiene fin, cualquier día en el que decida que estoy preparada para una sobredosis que deje que toda mi alma se despegue de mí y pueda dejar esa vida donde no pude encontrar nada interesante que hacer, nada ni nadie con el que contar y empezar a pensar que mi única salida era la muerte. ¿Qué esperaba? ¿Mariposas y unicornios? Nada de eso, la total oscuridad es la que me embriaga.

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