Personaje: Kurt



Relato procedente: Obsesivo.

Resumen: Kurt era un joven problemático con un trastorno obsesivo-compulsivo que lo impulsaba a seguir a su ex novia con tácticas de vigilancia poco comunes. No quería que se acercara a nadie y menos a un chico, de hecho, le cortó el cuello al último que se le acercó a ella. Se descubrió todo finalmente, cuando le tendió una trampa para descubrirle.

Nombre completo: Kurt Slovenne Burrier.                     Edad: 28 años.

Ciudad natal: San Francisco.                                         Patología: Obsesivo-Compulsivo.


Descripción física:

Mi cabello castaño enmarañado me llega hasta los hombros, antes de que Serine rompiera conmigo, me lo cuidaba reiteradamente pero todo cambió cuando decidió dejarme, no tenía el menor interés en tener en cuenta mi aspecto. Mis ojos castaños, permanecían caídos, sin esperanza de encontrar un momento diferente de mi existencia solitaria. Mis labios finos no esbozaban ninguna sonrisa, se mantenían inquietos al querer ver la sonrisa encantadora de aquella a la que seguía con más ansia. Finalmente, se me notaban las costillas, estaba tan delgado debido a la ansiedad y el estrés por la ruptura con Serine que ya ni siquiera me alimentaba como era debido por mucho que mi madre intentara darme de comer constantemente para que lo hiciera.

Descripción de la personalidad:

Mi personalidad ha ido moldeándose conforme han ido pasando los años. Al principio, era inocente, tranquilo y sincero, cuando Serine me dejó, empecé a obsesionarme con ella y a querer controlar absolutamente todos sus movimientos, era más prudente para que no me pillara espiándola pero, a la vez, impulsivo queriendo seguir mis instintos a la hora de encontrarla, solo pensaba en ella. He empezado a ser calculador, queriendo tener cuenta todos sus horarios, con todos los tíos con los que ha salido y a qué cafetería iba cada mañana. Además de eso, profundizo en los detalles, desde el ángulo en el que hacer fotos hasta cómo colocarlas en la hermosa pared sobre ella que estaba en el salón de mi casa. Así había cambiado, desde un adolescente dulce e inexperto a alguien controlador, obsesivo, prudente y detallista, así me había vuelto... un diamante en bruto, ¿eh?

Una infancia de timidez e inocencia:

Siempre había sido un niño bastante tímido que se escondía en sí mismo, que no quería relacionarse con nadie y que prefería mirar hacia abajo con varias mechas en la cara para que no pudieran reparar en él. Todos los niños intentaban acercarse y jugar conmigo pero no se lo permitía, recogía mis cosas y me iba al otro lado del patio para que me dejaran en paz, era algo que nadie de mi familia lograba comprender, si me hacían caso y querían ser mis amigos, ¿por qué yo no el de ellos?

Mis padres intentaron llevarme a psicólogos especializados en rollos antisociales, pero no consiguieron sacarme ni una sola palabra, estaba totalmente negado a abrir la boca y explicarles qué iba mal en mí cuando realmente no lo había, tan solo quería estar solo, eran ellos los que no lo comprendían; se gastaron dinero para nada, por supuesto. Se empeñaron en que saliera con algunos vecinos que jugaban en la calle, pero era inevitable que permaneciera solo porque era mi decisión desde que tenía uso de razón, los demás sobraban para mí.

Una relación diferente:

Nunca me había relacionado de una forma amistosa y jamás pensé que lo haría desde un punto más personal. Serine hizo que cambiara toda esa timidez y consiguiera abrirme a alguien, en este caso, a ella. Su amistad siempre significó mucho para mí, su dulzura me sorprendía y sus ojos me eclipsaban, pensé que lo nuestro era especial y así fue durante los dos primeros años, éramos tan solo ella y yo, no habían más personas alrededor, ni siquiera yo quería eso, e incluso, Serine dejó de ver a sus amigas para pasar los días conmigo.

Me dio una forma diferente de ver las relaciones de las personas, al menos en ese momento, podía saludar a aquellos que lo hacían conmigo, tenía una sensación distinta, ya no estaba tan incómodo al estar rodeado de gente, Serine me había cambiado la vida, literalmente y no era algo fácil de creer. Empecé a apegarme cada vez más a ella hasta que creé una especie de obsesión en mi interior, no quería separarme de su lado ni aunque se fuera tan solo a comprar una revista en el quiosco de enfrente, no quería que se fuera de mi lado y empecé a ser muy controlador con ella, con todo lo que hacía y con quién hablaba, eso hizo que ocurriera lo inevitable.

La ruptura:

Serine me dejó, como era de esperar. La única persona en la que había confiado y con la que me atreví a empezar una relación tanto amistosa como íntima por aquello tan especial que nos envolvía, esa persona que consiguió que al final todo mi mundo se derrumbara por completo y me quebrara por dentro sin poder evitarlo. No sé cómo sucedió, pero estaba tan acostumbrado a ella que no podía dejar que mi mente la representara de aquella forma en la que la había conocido, con su sonrisa y sus labios de carmín que querían posarse sobre los míos, algo que ya no volvería a ocurrir por mucho que quisiera. 

Un cortocircuito en mi mente se puso en marcha, algo en ella se encendió para que empezara a verla en todas partes, para que necesitara olerla, hablar con ella, para que tuviera su rostro donde pudiera mirarla, para comprender que no volvería jamás y que tenía que hacer algo para retenerla conmigo aunque solo fuera expuesta en fotografías. La necesitaba para no volver a pisar ese pasado tan solitario que tuve en un pasado y quería convertir mi presente en algo más que interesante, como Serine transformaba mis días. Me parecía increíble que no estuviera conmigo, así que, empecé mi plan sin lugar a dudas, sabía que mi vida no iba a cambiar por mucho que quisiera.

Vigilancia y cálculo:

Primero, empecé a seguirla allá donde iba y me sentía satisfecho porque conseguía algo que no había conseguido con anterioridad, y era verla. Esa acción me llevaba a sentirme inseguro, no quería que me descubriera observándola, así que, empecé a a calcular sus comidas, sus descansos, dónde iba después de comer, dónde paseaba, a qué parques o a qué tiendas solía ir... lo supe todo sobre ella, mucho más que cuando estábamos juntos, era curioso. Seguidamente, la vigilé más de lejos, operaba desde la distancia, no sabía si notaba mi presencia o mis ojos sobre ella, pero me sentía aliviado, notaba que mi corazón se recomponía al verla con aquel cabello ondear al viento. 

Todo ésto lo seguí con materiales de vigilancia especializados, comprados de una tienda online que proporcionaba todo tipo de herramientas de este tipo, para espiar a quién tú quisieras y donde quisieras, la encontré por casualidad. En ningún momento pensé que estuviese exagerando, tenía todas sus fotos en la pared del salón de mi casa y me sentía gratamente orgulloso de ello, me sentía completo al verla cada mañana frente a mí. Pasé de vigilarla durante unas horas a hacerlo durante todo el día, quería saber todos sus movimientos y tenerlos a mano insitu. 

Muerte de Jason:

Cuando vi que ese tal Jason volvía de sus lares más lejanos después de un año sin ver a Serine, entré en cólera, ni siquiera sabía cómo había reaccionado todo mi cuerpo de esa manera, pero tan solo quería arrancarle la cabeza de cuajo, cosa que hice unas horas más tarde. No sabría explicaros el alivio que sentía al saber que ella no le pertenecería nunca, que no estaría a su lado y Serine siempre sabría que fui yo quién le arrebaté la ilusión amorosa que tenía hacia ese joven estúpido baja bragas. 

A Serine le di un regalo, debería estarme agradecida. Le dejé la cabeza de Jason en la puerta de su casa, a cualquiera le habría resultado interesante, pero ella decidió gritar como una posesa y tirar la cabeza al río, chica lista... Pero me descubrió aquella tarde cuando me tendió la trampa, cuando decidió esconderse para que me descubriera a mí mismo espiándola. Intenté disimular mi lugar allí, como si hubiera sido casualidad pero no lo conseguí, era demasiado inteligente como para creérselo, por supuesto. Hizo que me encarcelaran, hizo que dejara de verla para siempre, algo que guardo para más adelante, reservando un regalo para ella en cuanto salga de este tugurio personificado.

Un futuro de pura venganza:

Serine sería mi futuro objetivo, pagaría por haberme encarcelado y por hacer que saliera en todas las noticias como el chaval obsesivo-compulsivo que iba detrás de su ex novia unos años después de haberle dejado, un perdedor que no había remontado su vida, yo haría que se arrepintiera de que hubiera ejecutado la acción de cautiverio. La volvería a ver, por supuesto, era en lo único que pensaba últimamente en esta celda claustrofóbica, mugrienta y falta de un toque de limpieza. Mi mente culminaba su momento, quería tenerla entre mis brazos y conseguir que se arrepintiera de la vida que me había hecho pasar aquí dentro, entre estos barrotes y sin poder respirar aire fresco. Si fuera ella, correría lo más lejos y rápido posible porque la encontraré cueste lo que cueste.

La vida entre estas paredes es detestable, odio estar entre la gente, me aburre que me miren o me dirijan la palabra, es absolutamente innecesario para mí. Mi familia no ha venido a verme ni una sola vez, no esperaban que fuera capaz de arrancarle la cabeza a alguien con esa decisión y prepotencia, no soportan ver cómo su hijo coge lo que quiere cuando quiere; menudo par de necios. Mi venganza culminará, no oiré clemencia que me pida, aniquilaré a todos los que ama y me encargaré de que su último suspiro sea expirado.

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